Cruz de Ferro: una experiencia espiritual

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Las personas que ya han recorrido la ruta francesa del Camino de Santiago saben que hay algo que no deben perderse en absoluto: la Cruz de Ferro. También conocida como la Cruz de Hierro, está situada en una colina de suave pendiente que también resulta ser el punto más alto del Camino Francés.

Las vistas que se ofrecen desde la cima son realmente increíbles, y las leyendas que hay detrás son suficientes para despertar la imaginación de cualquier aficionado a la historia que esté buscando su próxima aventura. Pero sobre todo, la respetuosa paz de este lugar es espiritualmente edificante incluso para los no religiosos, y los viajeros que anhelen ver algo único que refleje gran parte del espíritu del Camino deberían hacer definitivamente una parada aquí.

Si vas a recorrer pronto el Camino de Santiago, esto es lo que puedes esperar de Cruz de Ferro.

La leyenda

Situada entre Rabanal del Camino y Ponferrada, esta cruz es un poco misteriosa incluso para los historiadores. Erigida sobre un poste de madera de cinco metros, la mayoría de la gente cree que se construyó con un propósito muy práctico: marcar el camino para los peregrinos que recorrían el Camino Francés durante el invierno, cuando todo está cubierto por una gruesa capa de nieve.

El hito se elevaría lo suficiente como para que cualquiera que caminara por el camino lo notara y sirviera de faro de bienvenida que guiara al peregrino a su destino. Tanto si este era su propósito original como si no, la mayoría de la gente lo utiliza hoy en día para ayudarles a marcar su camino.

Algunos historiadores creen que era un lugar utilizado por los celtas incluso en la época precristiana y que formaba parte de un ritual desconocido, mientras que otros creen que los antiguos romanos lo utilizaban para marcar una frontera entre dos territorios.

Abundan las especulaciones, pero la creencia más popular es que la cruz fue colocada allí por el propio Apóstol Santiago. Según la historia, Santiago pasaba por la tierra en una de sus misiones evangélicas, cuando se encontró con sacerdotes paganos que estaban realizando un ritual que implicaba sacrificios humanos. Lleno de justa ira, cogió una piedra de su bolsillo y la lanzó contra el altar pagano. Guiado por el Señor, la piedra destrozó el altar en mil pedacitos, y Santiago erigió una gran cruz en su lugar para señalar el poder del Todopoderoso.

Independientemente de cuál sea la verdad, la Cruz de Ferro es hermosa de contemplar y subir a la cima de la colina te permitirá contemplar tu entorno desde una perspectiva diferente.

Tradiciones actuales

Una de las mejores cosas de la Cruz de Ferro es que te permite participar en una tradición muy antigua y liberadora. Cuando te acerques a ella, verás que está rodeada de pequeñas rocas de todas las formas y tamaños y que la mayoría de los peregrinos que pasan por delante suelen rezar una oración y colocar una roca propia cerca de la cruz.

Según la costumbre, si llevas un trocito de tu ciudad natal, puedes colocarlo al pie de la colina y "dejar tus cargas" simbólicamente. Si quieres, puedes rezar una oración y disfrutar de la profunda paz que envuelve tanto a la colina como a la cruz.

Cómo llegar a la Cruz de Ferro

Aunque la subida a la Cruz de Ferro es una de las partes más difíciles del Camino de Santiago, se puede superar fácilmente siempre que lleves un buen par de zapatos de montaña. Comienzas la subida justo después de Astorga, donde ni siquiera notarás que estás subiendo durante varios kilómetros. Incluso si vas en bicicleta y tienes que tener un poco más de cuidado, sigue siendo un camino muy seguro que se puede conquistar sin ningún problema si te tomas un descanso de vez en cuando.

El cruce en sí está situado en los Montes de León, en el norte de España, y te encontrarás con unos cuantos lugares interesantes antes de llegar a él. La propia Astorga merece una visita por su Palacio Episcopal, diseñado por Antoni Gaudí, y después de pasar por la Cruz de Ferro verás una pequeña ciudad llamada Ponferrada. En ella se encuentra el imponente Castillo de los Templarios que domina el río, y una gran plaza antigua llena de excelentes tiendas y restaurantes.

Una vez que llegues a la cruz, te recomendamos que te tomes un tiempo para simplemente contemplar el paisaje, porque es realmente magnífico. Toda la zona es muy relajante y de una belleza impresionante, así que asegúrate de hacer una o dos fotos mentales antes de continuar tu viaje.

Continuación del camino

Vale la pena señalar que el descenso puede ser un poco más difícil que la propia subida en algunos puntos, pero en general sigue siendo seguro y fácil de cruzar. Podrás ver la provincia de El Bierzo y sus muchas maravillas, y te recomendamos que te detengas en algunos pueblos y pruebes los deliciosos vinos de esta región antes de seguir adelante. Con el recuerdo de Cruz de Ferro en tu mente, ¿qué mejor manera de celebrarlo que con una copa de buen tinto?

Independientemente de si eres cristiano o no, la Cruz de Ferro merece una visita por el simple hecho de que forma parte de la historia del Camino y está envuelta en un montón de misterios interesantes. Visítala, tómate tu tiempo para disfrutarla, y seguro que la experiencia te resultará muy reconfortante.

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